jueves, 23 de agosto de 2007

Silencios

Extraña en mi cuerpo, asomándome a los ojos, muy despacio, con miedo a descubrir que me he equivocado de lugar.

El contacto de las paredes es húmedo, frío, como mi sudor, el aire helado me hace estremecer.

Inspiro profundamente, y el eco de mi propio respirar invade todo, me quedo quieta, esperando... todos mis sentidos se funden en uno solo... El silencio.

Hay silencios relajados, silencios llameantes, silencios fríos, pero este silencio es mucho más, es intenso, tanto, que cuesta dejar de sentirlo en mi piel.

Pero ahora estás aquí, y los silencios tienen un nuevo color.

Cuando te miro en silencio, oigo el latir de mil pensamientos, casi puedo verlos, tocarlos con la punta de mis dedos.

Hablas, y hablas y sonríes, y te mueves, y cuentas mil cosas y te agitas y revuelves tus manos, y buscas, buscas sin cesar mientras te observo... no puedes esconderte de la mirada vigilante que te acecha...

Hablas y hablas y no oigo lo que dices, no es necesario, no sabemos qué decimos, no importa, yo sigo oyendo tus silencios, cierras los ojos pero sabes que sigo viéndote, no, no puedes esconderte, ni siquiera quieres esconderte... de mi.

No lo echo en falta, no quiero volver al frío de mi interior, ahora no... ni siquiera sé si querré algún día, miro hacia atrás en la distancia, ese punto lejano, oscuro... y me sonrío.

Me gusta escuchar tus silencios, me siento cómoda, arropada, no hace frío en tus silencios, nunca te agradeceré lo suficiente que los compartas conmigo, todo está bien, todo estará bien, es tu silencio, es el mío.... somos del silencio.

Nadie te dijo que te vuelcas, te entregas, te desnudas infinitamente en cada silencio que rodeas de palabras, o de gestos, o de gente, o de historias o de sonidos...

No, no importa nada, sólo mírame en silencio y déjame acariciar tus pensamientos cuando me hablas.