sábado, 20 de enero de 2007

Un mar de invierno rojo.

Hoy me has enseñado a respirar bajo el agua, a nadar entre nubes, a sumergirme en la tierra de un invierno cubierto de cristal.

Reflejos anaranjados que aumentan su intensidad cuando te observo en silencio.

He descubierto un universo lleno de colores que se ocultaba entre sombras, estaba ahí, en su pequeña cajita de madera, esperando a que unos dedos curiosos la abrieran para hacer sonar su música interior, desplegando emociones por doquier...

Y es tan grande la energía que me envuelve, tan intensa, que siento vértigo cuando cierro los ojos, y las lágrimas dibujan caminos infinitos, que no hemos de recorrer aún.

Hoy me has mostrado una sonrisa, plagada de secretos, una mirada inocente a mi interior, y ha sido entonces cuando todo ha girado en torno a mí, cuando respirar se ha convertido en algo fútil, cuando un soplo de aire fresco, ha desplegado sus notas mágicas y me ha hecho vibrar, cuando quiero acariciar tus sonidos mucho antes de respirarlos para siempre, cuando el instinto sale fuera y oculta toda la piel que inventamos cada día para cubrir un corazón roto.

Y he soñado que vivo sueños, y entre sueños y vidas... gota a gota, se derraman las horas de una canción.

Gracias por sacar lo mejor de mí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

con q pasión, con q intensidad se pueden vivr, a veces, cosas q tan siquiera ni imaginábamos. Pero tratar de explicar eso, es todavía maás difícil q experimentarlo, aunq tú lo explicas de maravilla. Gracias.