sábado, 11 de noviembre de 2006

Alejandría

He tenido un sueño.

A veces, sin esperarlo, la vida te regala estados de calma en mitad de la ansiedad, y si te concentras eres capaz de verla, hermosa, majestuosa, sublime...

Esta noche Alejandría se me antoja envuelta en sur, oliendo a jazmín y dama de noche, mezclada de luna y mar, alumbrando un camino al que tornar cuando me pierdo entre los restos de oscuridad que aún me quedan.

En ese sueño, pescadores y redes atrapaban una sonrisa escondida en el fondo, perlada de gotas de lluvia y con sabor a sal y perdón.

Me he desnudado de risas, la tristeza me ha dado calor durante mucho tiempo, y su manto raído se deshace poco a poco, maraña de hilos de colores que ya no brillan... Hace frío, pero quiero sentirlo en mi rostro, oler tu mar y respirarte, zambullirme en tu puerto y cantar cual sirena atrapada por tu luz.

Esta noche te he soñado, Alejandría, y te he hecho hueco en mi vida, pasa, acércate.... cuéntame tu historia frente al fuego.

Me quedan mil instantes para ti.

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