jueves, 23 de noviembre de 2006

Danzas de mar

El mar traiciona a sus amantes, sin pedirles permiso, sin consultarles.

En la profundidad de su aparente calma, una simple gota de rencor lanza olas gigantescas contra las rocas, y ni siquiera yo soy capaz de contener su furia.

Le hablo bajito, en susurros, le cuento historias pasadas de amor, canto en su oido... Pero hay muros muy debilitados por el viento, la piedra se evapora con cada embestida salada, amarga y me agota.

El mar es a veces sutil y dulce, te mece, te acuna en sus brazos de espuma y la vida te sube por los pies, te acaricia el corazón y la mente. Incluso hay veces en las que te levanta hacia el cielo haciéndote tocar estelas de humo con las puntas de los dedos, transmitiéndote su fuerza y su sabiduría, haciéndote grande.

Entonces le cuento secretos de sirenas sin náufrago al que perder, y los muros se hacen altos y esponjosos, y absorben toda su luz.

Hoy las mareas me han llevado a rastras hacia la orilla, y cada lengua de mar, ha lamido mi resistencia hasta agotarla. En mis puños cerrados aún quedan restos de arena arrancada de sus entrañas, pero él, impasible, me guarda finales dolorosos, como piezas de cristal afiladas en las que reflejar un baile continuo de ilusión y desesperanza.

Amo este mar que me conmueve, que me hiere, que me ama.

Contémplalo hoy, sumérgete en el mar esta noche, se ha llevado mi fuerza consigo y no me la devuelve. Quizás así puedas sentir mis lágrimas bañando tus mentiras, mientras el faro ilumina mi verdad.

Mi verdad...

"...Y abrázame fuerte, que no pueda respirar, tengo miedo de que un día ya no quieras bailar conmigo nunca más..."

1 comentario:

Caïd dijo...

He vuelto a leer tus palabras, y me voy conmovido. Como ese mar pleno de oleaje sistólico que te lame la piel y te eleva hasta la oscuridad estrellada. Es hermoso, recuerdo aquella canción de Aute:
El Universo..

La noche era una llama,
la luna estaba tierna.
Agosto era un suspiro
de cálidas estrellas.

El mar se deshacía
mojando tus caderas,
la arena entre tus labios
jugaba con mi lengua.

Y empapados de agua y luna,
enlazados cuerpo a cuerpo,
recorrimos las espumas
hasta el fin del Universo
donde nace el Universo
cuando estalla el Universo...
El Universo.

Tu piel eran chispazos
de mil aguamarinas,
tus pechos me miraban
como ávidas pupilas.

Tus muslos extendidos
tenían cierta prisa,
tu pubis era un beso
fundido en mi saliva.

Sentí que me sentías
meciéndote por dentro,
las olas eran ritmos
del mismo movimiento.

Disuelto en tus entrañas
de líquidos secretos
desentrañaba el Nudo
de Dios y su Misterio.